Escritos:
Febrero 11 de 2014
Un lugar lleno de diversión y distracción
Por: Katherine Tobón Giraldo
Comunicación Social
Energías, sueños y esperanzas son aspectos con los que cada día estos jóvenes se reúnen cada mañana en la cancha para distraerse, divertirse y dejar a un lado los problemas y dificultades que a diario les toca enfrentar.
El juego para estas almas jóvenes y cuerpos activos es un motivo más de cambio, de renovación, de mejora. Su encuentro, la nueva clase de baloncesto, es para ellos motivo de risas, abrazos, estrechadas de mano, saludos y nuevas alegrías.
Ante los ojos de las personas que a diario presencian y admiran su rutina, traen comentarios que demuestran un gran interés que tal vez para muchos es un interés lejano, de un alcance casi imposible, sea por su estado físico, autoestima, situación económica o falta de tiempo.
Es así como lo expresan algunas miradas que me he detenido a observar, miradas que expresan tal vez una alegría oculta, un interés opaco ante los comentarios de sus familiares y amistades, ante el gozo de algunos compañeros de clase que les ha tocado soportar por su peso corporal. Estos son algunos de los motivos que me atrevo a mencionar pero que de igual forma comprendo y sé que alguna vez he vivido y he presenciado, esa mirada tan intrigante, tan expresiva que trae consigo una historia de vida que tal vez vale la pena contar.
Es interesante y a su vez divertido sentarse a observar a estos jóvenes jugar el baloncesto, ver como se olvidan de sus preocupaciones, como quitan el estrés de su cargo laboral o problema familiar, como se vuelven otras personas con un mismo interés en un mismo lugar. Al verlos, el tiempo pasa y el estado de ánimo aumenta observando la energía que allí se vive, es como si observáramos por un pequeño agujero un mundo diferente que tal vez queremos experimentar, un mundo en donde se disfruta la brisa que trae consigo la naturaleza, el sol que acompaña cada movimiento, cada golpeo del balón contra el suelo, la música que inspira el encestar un balón en la cesta y la serenidad de una mirada que refleja alegría, juventud y vida.
Ese mundo difícil y lejano para muchos es tal vez la posibilidad de un nuevo y mejor cambio de vida. El toque es la diferencia, un estilo de vida diferente que permita relajar el cuerpo y liberar la mente, salir del agobio o confusión que nos tormenta y nos sigue cada día.
Un buen ejemplo y una gran opción es quizás el estilo de vida que estos jóvenes han decidido tener y que les permite ser ellos mismos, mostrarse, darse a conocer como ellos son, sin diferencias, sin humillaciones, sin rechazos.
La cancha de la universidad Luis amigó es para muchos un agradable y sereno lugar en donde no hay distinción alguna, en donde cada centímetro de su tamaño es un punto de encuentro para una diversidad de vidas, de almas enriquecidas en energía, en proyectos y en emociones. En este lugar no existe el rechazo, no existe la injusticia ni el dolor, es solo un ambiente en donde no se juzga el color de piel, la dimensión del cuerpo ni la diversidad de gustos. Es el punto de encuentro de vidas alegres recargadas de energía, que unidos por un mismo gusto disfrutan cada vez con más pasión su labor, y con empeño y felicidad se encuentran de nuevo para compartir y disfrutar de las posibilidades que les ofrece nuevamente la vida.
Es así como hoy en esta mañana describo a este grupo de jugadores, tal vez sobrepasando las palabras o pensamientos que algunos no llegan a imaginar, pero que así mismo es agradable de contemplar e interesante de comentar.
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Katherine Tobón Giraldo
Fundación Universitaria Luís Amigó
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